Cómo proteger la piel de los niños del Sol

Todos sabemos que el sol tiene efectos beneficiosos para nuestro organismo. Pero si lo tomamos en exceso o sin la protección adecuada también puede ser perjudicial, sobre todo para la piel de los niños por ser más delicada.

Es en la playa, sobre todo, donde los niños se pasan el día entrando y saliendo del agua y expuesto a las radiaciones solares, dónde hemos de prestar más atención a que su piel este bien protegida.

En teoría nunca deberían exponerse directamente al sol, pero, ya que mantenerlos sentados debajo de la sombrilla es imposible, los gorros y camisetas son imprescindibles. Estos últimos años se han puesto de moda camisetas de tejidos especiales para poder usar en la playa y son ideales para la protección del niño sin que le molesten para jugar.

Aún así la aplicación de una buena crema solar con un factor de protección lo más elevado posible es necesaria. Es mejor utilizar una crema especial para niños ya que su textura es más ligera para que sea más fácil de extender y la piel los absorba rápidamente y también porque se pueden utilizar en cara y cuerpo. Es importante comprobar en el envase que sean de amplio espectro, es decir, que cubran frente a rayos UVA y UVB porque no todos lo hacen.

Eso sí, no vale utilizar la crema que nos sobro del año pasado, las cremas tienen una duración limitada que se especifica en el envase con el símbolo de un tarro y un número dentro.

Para que el protector sea lo más eficaz posible, se debe aplicar al menos media hora antes de que nos expongamos al Sol para que la piel tenga tiempo de absorberlo y de estar perfectamente protegida. La cantidad de producto debe ser abundante: nunca inferior a 20 ml de crema para todo el cuerpo y hay algunas zonas en las que se debe insistir especialmente como el cuero cabelludo, la nuca, las orejas, los pómulos, la nariz, los hombros, la zona superior de los muslos, y el empeine de los pies, zona en la que no solemos pensar y que es muy propensa a las quemaduras.

Niña jugando en la playaComo mínimo cada dos horas hay que repetir la aplicación, antes si el niño está sudando mucho y después de cada baño, aunque la crema sea resistente al agua.

También es necesaria aunque este nublado, ya que las nubes filtran las radiaciones infrarrojas, pero no los rayos ultravioletas, que además se reflejan en la arena y aunque este dentro del agua ya que, al igual que las nubes, el agua no filtra los rayos ultravioleta, solo elimina la sensación de calor.

Básicamente y como mínimo esto es lo que debemos hacer para evitar las dolorosas quemaduras solares que pueden amargarles a los niños, y por extensión a nosotros, las vacaciones en la playa.

Recomendaciones para el periodo estival. Ministerio de Sanidad

¿Y tú cómo consigues que tu hijo te deje ponerle la crema solar?

Por | 2018-06-19T16:59:35+00:00 junio 18th, 2018|Sin categorizar|Sin comentarios

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